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Jueves, 06 de abril de 2006

Desintegración nacional. La España soviética.

Algunos prestigiosos sovietólogos reconocían al terrible régimen comunista una única virtud después de 70 años de totalitarismo: haber acabado con las luchas nacionales en el territorio de la antigua URSS. Algo parecido debió pensar algún franquista convencido tras 40 años de dictadura. La realidad, al menos en lo que a la Unión Soviética se refiere, no puede haber sido más distinta.

Ahora Alfonso Guerra ha comparado el proceso de disolución de la Unión Soviética tras la caída del régimen comunista con el proceso de desmembración al que puede estar abocada España con el cambio de régimen que impulsa Zapatero. La reflexión es intelectualmente sugerente, aunque lo primero que hay que decir es que si se cumplen los vaticinios de Alfonso Guerra, él sin duda tendrá su cota de responsabilidad, como diputado y como presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, en la historia de ese desastre.

En todo caso, la cuestión a analizar es qué probabilidades tiene España de disgregarse en una sucesión de repúblicas independientes como ocurrió en la década de los 90 en la antigua URSS. Lamentablemente, hay que reconocer que las posibilidades son muchas si Rodríguez Zapatero se mantiene en el poder.

El primer capítulo de este proceso es el proyecto del Estatuto catalán aprobado recientemente en el Congreso de los Diputados. Este estatuto tendrá al menos cinco efectos.

El reconocimiento de Cataluña como nación rompe conceptualmente la unidad política que había sustentado España en los últimos cinco siglos.

El sistema de financiación diseñado atenta contra la cohesión y la solidaridad entre las distintas partes de España.

La práctica desaparición del Estado de Cataluña y el establecimiento de una relación bilateral en pie de igualdad con el resto de España sitúan de facto a Cataluña como una entidad política semi-independiente.

El intervencionismo que propugna el nuevo texto puede ser un arma poderosa en manos de los nacionalistas catalanes para hacer reingeniería social y crear su propia conciencia nacional.
Finalmente, hay que tener presente que el conjunto de los nacionalistas ven el nuevo Estatuto como un mero tramite para alcanzar su verdadero objetivo, la independencia.

El segundo capítulo en este proceso de disgregación lo constituye la negociación con ETA. Es muy posible que ni los terroristas ni los nacionalistas vascos ni siquiera se conformen con un estatuto como el catalán. Ellos, que ya gozan de total autonomía financiera, aspirarán a ir un paso más allá que los catalanes. La amenaza de una vuelta al terrorismo, que resultaría letal en términos políticos para el actual presidente del Gobierno, actuará además como un poderoso acicate para que Rodríguez Zapatero ablande aún más sus posiciones. Se guardarán las formas, en el sentido de que la negociación política no se hará con ETA, sino con el nacionalismo vasco. Pero no hay que olvidar que los objetivos de independencia y anexión de Navarra son comunes a ambos. Y los terroristas, en todo caso, mantendrán la supervisión del proceso y no dudarán en volver a la actividad criminal si no obtienen los resultados esperados de la negociación política.

El tercer capítulo será la emulación de los procesos seguidos por vascos y catalanes por otras autonomías. En Galicia, los nacionalistas comparten poder con los socialistas y ya han anunciado que ellos no pueden ser menos. El presidente de Canarias, de corte nacionalista, ya ha anunciado su pretensión de convertir el archipiélago en nación. Incluso los socialistas andaluces han reivindicado su carácter nacional, a pesar de que la inmensa mayoría de sus habitantes no comparte ese sentimiento. El proceso será ya imparable.

Comunidades gobernadas por el PP como Baleares o Valencia aspirarán también a la plena autonomía financiera, a su policía autonómica, a más competencias. En definitiva, se trata de un juego de acaparar dinero y poder, que son las dos principales motivaciones políticas. Una vez el proceso está en marcha, nadie querrá ser menos que nadie, ninguna autonomía querrá ser relegada a ser una comunidad de segunda, todo el mundo velará por sus intereses particulares, pero nadie lo hará por los intereses generales.

La mayor parte de los nacionalistas radicales sueñan con un estado independiente. Pero muchos nacionalistas moderados, hoy por hoy mayoritarios en País Vasco y Cataluña, aspiran simplemente a una confederación en la que tengan todas las ventajas de la independencia y todas las ventajas de la confederación, pero sin asumir ningún coste por pertenecer a ella. La pregunta que se hacen cada vez más españoles es si, en esas condiciones, Cataluña o el País Vasco no se terminarán convirtiendo en un lastre para el resto de España que conviene expulsar cuanto antes. Desgraciadamente, ese sentimiento puede acelerar aún más el proceso.

Pero conviene que nadie se llame a engaño. La explosión de la Unión Soviética no fue ni pacífica ni ordenada, sino violenta y sangrienta. Hay muchos potenciales conflictos civiles dentro de cada una de las comunidades que aspiren a independizarse. Las fronteras entre las posibles republicas ibéricas independientes serían otra fuente inagotable de conflictos. Hay también afanes expansionistas en algunas comunidades. Los enemigos externos, en especial la yihad islamista, verán en la disgregación de España una oportunidad para alcanzar sus metas. El desastre que puede suponer el fin de España tendría un altísimo precio para las futuras generaciones. A tiempo estamos de evitarlo.

Por: Antonio Fernandez Gonzalez | Autonomias. | Comentarios (0) | Referencias (0)

Martes, 15 de noviembre de 2005

Este Gobierno tiene un problema

Tras el rotundo éxito de la manifestación del pasado sábado, está claro que a este Gobierno, a su Presidente, le ha salido un grano inesperado: el de una sociedad que está dispuesta a movilizarse cada vez que considere que el ejecutivo practica una política sectaria y partidista en cuestiones claves de la vida nacional como son las referidas a la familia, a la libertad de enseñanza, a la cohesión nacional, a la lucha contra el terrorismo o a cualquier otro tema que tenga que ver directamente con los valores más básicos y fundamentales de nuestro sistema de convivencia.


Pero aparte de este grano, el Gobierno además tiene un problema: algunos personajes de su propio engranaje han puesto ya en marcha la infernal maquinaria para perder las siguientes elecciones y cuando eso sucede, no hay quien lo pare.


Esa terrible "maquinita" tiene diversos botones para su puesta en funcionamiento y todos han sido ya activados por diversos dirigentes del socialismo gobernante. El primero que lo hizo fue el propio Zapatero cuando desde hace ya unos meses ha dejado claro que lo del buen talante y el diálogo era una pura pose que no se correspondía con la realidad. El Presidente no dialogó con las víctimas del terrorismo tras la gran movilización que estas protagonizaron el pasado mes de junio pidiéndole que no negociara con ETA. Tampoco lo hizo con el Foro de la Familia, entidad convocante de otra gran marcha que tuvo como escenario Madrid y en la que se solicitó que no se denominara matrimonio a la unión de dos personas del mismo sexo. Y resulta poco creíble que lo vaya a hacer ahora con los convocantes de la manifestación del pasado sábado. Recibirles en la Moncloa, sí; hacerse la foto con ellos, por supuesto; pero ¿retirar la LOE?. Pensar eso sería no conocer a Zapatero.


Pero no solamente es el Presidente el que ha apretado uno de los botones de la máquina de perder las elecciones. También lo ha hecho un personaje especialmente patético cada vez que habla que no es otro que Pepiño Blanco. El secretario de organización del PSOE nos ha recordado que cuando era pequeño le enseñaron que mentir era pecado, para a continuación, acusar de ello a algunos Obispos y al PP en relación con la Ley Orgánica de Educación Lástima que Blanco no recordara también que matar (el GAL) es pecado; o que robar (fondos reservados de Interior), es pecado; o que enriquecerse ilícitamente (casos Filesa, AVE, BOE) es pecado. Ya se ve que Blanco tiene un concepto un tanto "selectivo" de lo que es o no es pecado.


Montilla, el ministro de Industria, también está contribuyendo lo suyo a poner en marcha la citada "maquinita". Porque mantenerse en su cartera, después de que El Mundo haya desvelado lo del crédito de La Caixa al PSC, es de nota. Acusar a Jiménez Losantos o a Pedro J. Ramírez de ser los responsables máximos de la crispación que existe en la sociedad española o de sembrar el odio hacia Cataluña, amén de una estupidez, es una enorme torpeza, porque va a saber Montilla lo que es tener colgados de la chepa a los dos citados periodistas.


Este Gobierno, su Presidente, tiene abiertos demasiados frentes. Sólo llevan diecinueve meses en el poder y el desgaste que están sufriendo es brutal. Las encuestas empiezan a apuntar un descenso electoral del PSOE que caso de celebrarse ahora unas elecciones generales, incluso se traduciría en menos votos que el PP. Lo cual, reitero, habiendo transcurrido menos de dos años en el Gobierno, es todo un récord. Uno más que habrá que apuntar en la cuenta de Zapatero.



Por: Antonio Fernandez Gonzalez | Politica | Comentarios (0) | Referencias (0)

Sábado, 05 de noviembre de 2005

Vuelve el provocador

Hace unos años, demasiados, cuando Carlos Solchaga todavía pintaba algo en la política española, Ignacio Alonso y yo escribimos una especie de biografía, absolutamente desautorizada, sobre el personaje. Creo que con acierto, el libro se titulaba: 'Carlos Solchaga: El Provocador'. Le venía al pelo el adjetivo y hoy sigo pensando que le va como anillo al dedo.

Hacía tiempo que no se sabía demasiado de sus andanzas, o al menos, no se dedica a nada que preocupe y ocupe a muchos. Viene a colación su nombre y su condición a un artículo en el que se despacha a gusto contra el Estatuto de Cataluña. El artículo analiza pormenorizadamente cada uno de los aspectos del documento para concluir los riesgos económicos, políticos y sociales que implicaría si finalmente se aplicara. No es que su opinión, en este caso desgraciadamente, cuente en el Partido Socialista, pero es relevante como una voz más a sumar entre las que proclaman la barbaridad que supone para España, el mal llamado Estatuto Catalán.

Sus críticas son feroces, pero argumentadas, y van tan lejos que Solchaga asegura que sólo desde el optimismo -¿se referirá al antropológico de Zapatero?- puede uno no ser consciente de lo que supondría para España dar el paso. De hecho, para Solchaga las dificultades para mejorar un texto semejante son tantas que la única vía válida pasa por un texto alternativo completo, y llama al PP, sin citarlo, a que no caiga en el desánimo, que no abandone la tarea, porque cometerían el mismo error que los que con sus votos -los socialistas- dieron su apoyo a un texto de esta naturaleza.

La verdad es que el análisis es riguroso, no tiene desperdicio, y viene a sumarse a otras voces, más o menos autorizadas del PSOE, pero válida al fin. Y, por supuesto, a lo dicho en materia económica por el Gobernador del Banco de España, por la CEOE y los sindicatos. Asuntos como la financiación, la excesiva regulación, la ruptura de la unidad de mercado y de la caja de la seguridad social, nos llevan, en definitiva, a la discriminación, a la desigualdad, puesto de relieve por Carlos Solchaga con toda claridad en el artículo comentado.

Vamos a ver cómo Zapatero sale del embrollo en el que él mismo se ha metido y nos ha metido. Yo no veo muchas posibilidades. Siga adelante o no, pienso que se lo lleva la riada. Y no creo que sacrificar a Maragall sea suficiente. ¿Seré una optimista antropológica?


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Martes, 18 de octubre de 2005

El estatuto catalán produce resaca.

A Francisco Vázquez, alcalde de La Coruña, leer el preámbulo del Estatuto le ha producido "urticaria", pero su experiencia es compartida por casi la totalidad de los que han leído ese texto osado, cuya redacción es más cercana a un canto nacionalista que un a texto jurídico, de verbo imprudente y de contenidos desafiantes, insolidarios y de dudosa constitucionalidad.
Pasada la euforia inicial de aquella masiva votación de apoyo al nuevo Estatuto en el Parlamento de Cataluña, ahora todos los que participaron en aquella "fiesta" están descubriendo que el Estatuto era un cóctel demasiado fuerte, que se sube a la cabeza y que provoca una terrible resaca.

Todos los que bebieron la pócima están sufriendo sus efectos: Zapatero ha perdido el blindaje popular y comienza a desgastarse; el PSOE está dividido, con muchos de sus militantes acusando a Zapatero de haber unido su destino a la estrella equivocada y reclamando un escarmiento a Maragall que le haga entender que los socialistas son gente solidaria y respetuosa con la Constitución; el propio Maragall debilitándose ante su partido, ante la opinión pública española, la catalana y ante sus insaciables socios de gobierno; y una ERC que se siente maniatada, con un empresariado catalán que no parece dispuesto a soportar aventaras políticas que pongan en peligro las ventas.

Pero el mayor perjudicado ha sido, sin duda, la Generalitat catalana, un gobierno al que el Estatuto ha aportado una dura imagen de trasnochado intervencionismo, cercano a posturas estatalistas ya superadas y dejadas de lado en las democracias más avanzadas del mundo.

La tesis popularizada por Josef Piqué, líder de la derecha catalana, de que el Estatuto permite a la Generalitat hasta regular el ocio privado de los ciudadanos, contribuye a propagar la imagen autoritaria e intervencionista del documento.

El Estatuto comienza a ser considerado como una "patata caliente", cobre todo por las empresarios catalanes, que, ante el alboroto, ven en peligro sus negocios y reclaman el necesario silencio y discreción para que el dinero fluya.



Por: Antonio Fernandez Gonzalez | Autonomias. | Comentarios (3) | Referencias (0)

Sábado, 15 de octubre de 2005

Marruecos también culpa a sus amigos del PSOE por el efecto llamada

Si la semana pasada fue el ministro de interior alemán quien criticaba la regularización masiva emprendida por Caldera, ahora ha sido el portavoz del Ejecutivo marroquí, Nabil Benabdallah, quien afirma que la regularización de inmigrantes abordada por el Gobierno español, ha podido influir en la afluencia masiva de inmigrantes subsaharianos que intentan cruzar la frontera.

Benabdallah afirmó también que la crisis surgida tras las muertes de varios inmigrantes subsaharianos que intentaban la frontera con España en Ceuta y Melilla, y el posterior comportamiento de Marruecos, que abandonó a decenas de ellos en el desierto, obedecen al "juego político" español. El Gobierno marroquí considera que esta situación ha sido "explotada políticamente" por parte de la prensa y los partidos políticos españoles con el fin de "dañar la imagen de Marruecos". Benabdallah propuso que ambos países "avancen juntos" en un "clima de confianza" y reconoció que la relación con el actual Gobierno español es mejor que la mantenida durante la presidencia de José María Aznar.

Benabdallah se dedicó a criticar a Argelia por considerar que la ausencia de vigilancia de la frontera de este país con Marruecos es la causa de que las mafias puedan llevar a los inmigrantes, en su gran mayoría subsaharianos, hasta la zona limítrofe con Ceuta y Melilla. Igualmente el portavoz marroquí reclamó más dinero para Africa a la Unión Europea. Sin embargo pese a demandar ayudas económicas de la Unión, Marruecos niega su colaboración a la misión técnica de la UE, enviada para analizar la situación de los inmigrantes en la frontera con Ceuta y Melilla, a la que Marruecos no permitió acceder a su territorio.

El ministro marroquí afirmó también que se niega a instalar centros de acogida para alojar a los inmigrantes que sean capturados en su territorio."Marruecos no tiene intención de acoger estos centros de tránsito y se niega a hacerlo porque no somos el territorio concernido directamente", declaró el portavoz del Ejecutivo marroquí. "No podemos gestionar la miseria de Africa para comodidad de Europa", se quejó el también ministro de Comunicación, quien exigió un "plan Marshall" de la Unión Europea (UE) que ayude a los países africanos para poner fin a esta ola de migraciones.


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Viernes, 14 de octubre de 2005

Reabrir la Comisión del 11-M

Últimamente parece que, el ruido de otras cuestiones o el silencio calculado sobre el 11-M, han desplazado de su lugar las investigaciones sobre la verdad del mayor atentado terrorista sufrido en España desde nuestra triste Guerra Civil. La prensa, salvo excepciones, también ha enmudecido, siguiendo los dictados de la "actualidad". Nosotros, las víctimas tenemos una actualidad más permanente de aquel atentado, agravada si cabe con la fecha de hoy que supone dieciocho meses sin nuestros seres queridos.


Hoy, inevitablemente, intentamos reconstruir los hechos desde años antes del mismo: Nos vienen a la mente las confidencias de "Cartagena", nos vienen a la mente las informaciones sobre la planificación del crimen, el tráfico de explosivos, la preparación de las mochilas, la vigilancia de la casa de Morata de Tajuña, los días del desastre y las actitudes buenas, malas y regulares o indiferentes de la sociedad conmocionada. Después, solo tres días después, elegimos a nuestros representantes políticos. Todos queríamos saber la verdad, teníamos la esperanza de descubrirla, el deseo de justicia, que no de venganza, pero...


Han pasado diecinueve meses y el olvido de la sociedad y de los políticos nos va sumiendo -a las víctimas- en un mar de tristeza. Parece que las evidencias iniciales sobre las motivaciones de los criminales y sobre las pistas de sus huellas, no se confirman. Parece que las distintas vías para conocer la verdad no se quieren seguir. La prensa "oficial" enmudeció sobre lo que se ha dado en llamar "trama asturiana", "inmolados en Leganés", "Taller de Morata", "trama siria", "ascendidos y no depurados políticamente", "militantes conectados con implicados" etc. El juez del Olmo suponemos que sigue realizando su trabajo, eso sí, con algunas ocultaciones y reticencias, por parte de los gobernantes, a suministrar la información que, en cualquier país democrático sería un puro trámite.


La Comisión de Investigación sobre el 11-M, hizo como el Guadiana, apareció y se ocultó; pero a la vez nos ocultó la verdad a los que votamos a sus señorías para representarnos en el Parlamento. No nos parece una actitud democrática que, aquellos a los que elegimos para saber la verdad y hacer JUSTICIA, se olviden de sus electores y se apresuren a hacer todo lo contrario: Ocultar las huellas del crimen. ¿A quién representan nuestros elegidos? En la comparecencia ante la Comisión Parlamentaria de los Sres. Aznar y Rodríguez Zapatero, se habló de crear una Comisión Independiente de investigación ¿dónde está?¿qué ha investigado?


Creemos, y con nosotros la inmensa mayoría de los ciudadanos que elegimos a los diputados, que han cometido un fraude con la confianza que en ellos depositamos el 14-M. Ellos no han cumplido con su deber ni con las promesas que nos hicieron. Por lo tanto exigimos la reapertura de la citada comisión, pero con condiciones. Las víctimas y las personas independientes que iban a participar en la Comisión no creada, podríamos ser componentes que ayudaran al esclarecimiento de las responsabilidades políticas, así como los garantes de que el Proceso Judicial se lleva a cabo sin trabas por parte de los posibles no interesados en su limpieza democrática.

Solo rectificando los errores, la sociedad española demostrará que es una sociedad libre y madura. La persistencia en actitudes de ocultación de la realidad, no ayuda mas que a aumentar nuestra desconfianza en los que las promueven, y lo que es mas grave, a legitimar nuestra sospecha de los que la practican.


Por: Antonio Fernandez Gonzalez | Victimas del terrorismo | Comentarios (0) | Referencias (0)

Lunes, 10 de octubre de 2005

El gobernador del Banco de España advierte de que el Estatut puede «debilitar» la economía española.

El gobernador del Banco de España, Jaime Caruana, advirtió hoy de que la propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña puede "debilitar" la economía española, a la vez que supone una "fragmentación" del sistema financiero español, genera "conflictos" de interés en el gobierno y supervisión de las cajas de ahorro y puede llegar a comprometer la "eficacia" de la supervisión financiera.
Durante su comparecencia en la Comisión de Presupuestos del Congreso, Caruana explicó que la propuesta aprobada en el Parlamento catalán puede llegar a incidir sobre la posición a medio y largo plazo de la economía española en un escenario mundial caracterizado por una creciente competencia y una apertura e integración cada vez mayores.
"Cambios institucionales de esta naturaleza pueden tener consecuencias económicas importantes y duraderas, debilitar la eficiencia y capacidad de crecer de la economía y afectar al bienestar del conjunto de los españoles", subrayó Caruana.
En materia financiera, el gobernador del Banco de España señaló que la propuesta de modificación del sistema de regulación de las entidades de crédito "podría interpretarse como contraria a la copiosa jurisprudencia del Tribunal Constitucional", particularmente en lo que se refiere a la estabilidad y solvencia del sistema financiero.
En este sentido, indicó que esta "disgregación" podría dificultar las labores de supervisión del sistema financiero español, al ganar competencias supervisoras los poderes públicos regionales que ya están presentes en los órganos de gobierno de estas instituciones, e incluso podría llegar a comprometer la "eficacia" de la supervisión y "dificultar" el avance en la dirección de convergencia y coordinación en este ámbito, "que demandan las autoridades europeas y los foros internacionales".
Para Caruana, existe el riesgo de introducir una mayor "complejidad" en la regulación financiera, que suponga además un aumento de los costes regulatorios, y de generar "conflictos de intereses" si la supervisión de las entidades financieras de crédito recae sobre las administraciones regionales que, a su vez y en el caso de las cajas, también participan en los órganos de gobierno de las entidades.
"Con todo el respeto que supone un cambio como el Estatuto de Cataluña, es un cambio en la ordenación económica relevante y significativo, especialmente en este tema financiero, y es necesario que su análisis sea muy detallado", respondió al diputado socialista Pedro Saura que le había indicado previamente que el tema de la comparecencia no era analizar el Estatuto de Cataluña. EVITAR INTERVENCIONISMO E INCERTIDUMBRE.
Por ello, alertó de que debe cuidarse "con especial atención" que el diseño institucional permita gestionar "de manera más eficaz" las políticas económicas y que promueva un entorno que favorezca la iniciativa privada y la competencia, evitando "intervencionismos" e "incertidumbres y riesgos regulatorios" para favorecer la plena integración económica.
Caruana defendió que la descentralización de competencias hacia las comunidades autónomas no debe generar "discrepancias reguladoras" que puedan suponer una "erosión" de la unidad de mercado, como, en su opinión, ha sucedido con la regulación del comercio al por menor. "Un desarrollo de esas características dañaría la posición competitiva de la economía española", insistió.
Finalmente, preguntado sobre lo inusual de este tipo de advertencias por parte del Banco de España, el gobernador indicó que el organismo supervisor sí suele realizar análisis similares al hablar de las reformas estructurales que pueden suponer riesgos a largo plazo para la economía.
En cualquier caso, apuntó que el Estatuto de Cataluña debe ser ahora negociado y discutido en el Parlamento, y se mostró confiado en que durante su tramitación parlamentaria se vayan "resolviendo" algunos aspectos del mismo, como lo relacionado con el tema financiero. "Confío claramente en que esta sea la solución", concluyó.


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Jueves, 06 de octubre de 2005

El PSOE y sus socios vetan la comisión exigida por los familiares de las víctimas del incendio de Guadalajara

El Congreso, con los votos del PSOE y sus socios, ha rechazado crear una comisión, que había sido solicitada por el PP, para investigar lo ocurrido en el incendio de Guadalajara en julio. El portavoz popular, Eduardo Zaplana, apeló a la dignidad y a la memoria de las víctimas mortales y recordó que el programa electoral del PSOE aboga por la creación de este tipo de comisiones a instancias de la oposición. Además, frente a los que no quieren incrementar el dolor de los familiares, Zaplana ha insistido en que son ellos los que "exigen" una investigación.

La propuesta del PP cayó al contar sólo con 135 votos (todos de esta formación) frente a 168 en contra del resto de grupos, excepto los de IU-ICV, que se abstuvo en la votación para no obstaculizar –dijo Gaspar Llamazares– la creación de este tipo de órganos en la Cámara. El coordinador general de IU señaló que la investigación debe realizarse en las Cortes de Castilla La Mancha, pero criticó, "por sesgadas", las conclusiones de la Comisión que se creó en el Parlamento regional.

El portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, defendió en el pleno, en contra de los que abogan por cesar la confrontación dialéctica para no incrementar el dolor de los familiares de las víctimas, que son precisamente éstos los que han protagonizado las movilizaciones y "exigen" una investigación de lo ocurrido. Además, observó que el programa electoral del PSOE aboga por regular la creación de este tipo de comisiones a instancias de la oposición.

Zaplana reprochó al Gobierno y al PSOE que defiendan a las víctimas "sólo por utilidad política" y, aunque estimó que algunas tragedias no se pueden evitar, los gobernantes deben tener la conciencia tranquila por haber hecho todo lo posible para haberla evitado. En esta ocasión no lo hicieron y agregó que el Ejecutivo y el PSOE no quieren investigar porque no quieren que esas responsabilidades "queden al descubierto".

El socialista Julio Villarrubia defendió el trabajo de investigación que se ha hecho en las Cortes de Castilla-La Mancha, e insistió en que un "fuego por explosión" como el que acabó con los once agentes forestales "no se puede evitar", al margen de los medios de prevención y de extinción existentes.


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Martes, 04 de octubre de 2005

Zapatero y el Estatuto. El asalto al Estado.

Una de esas paradojas terminales que ahora germinan en el humus de la metástasis del Estado es la inversión absoluta de las señas de identidad de la izquierda. De ahí que la mayoría progresista del Parlamento esté gozosamente predispuesta a izar en Cataluña la misma bandera de la desigualdad que porta en Italia la extrema derecha xenófoba de Umberto Bossi. Aunque, hasta hace media hora, el estandarte de los fueros locales, que siempre ha sido el blasón de la nueva Edad Media, luciera exclusivamente en las balconadas de los huérfanos inconsolables de Fernando VII.

Razón de que el PNV, que nunca ha disimulado su fiebre por deshacer la Nación soberana que emergió de las Cortes de Cádiz, comenzara su labor de zapa exigiendo la ruptura de la solidaridad fiscal entre los españoles. Fue, conviene no olvidarlo, durante el proceso de elaboración de la Constitución del 78. Justo entonces, cuando las balas de la ETA agitaban cada día el árbol, a la espera de que Arzallus recogiese las nueces de esa Disposición Adicional que reinstauraba los derechos histéricos, como bien dice Jorge de Esteban. Así, manchada de sangre, la cuña del Medioevo se colaría en la Modernidad.

Sin embargo, por aquel entonces, el partido socialista aún comprendía la contradicción insalvable entre la retórica sobre la igualdad entre los ciudadanos y el discurso de la asimetría para los territorios que albergan a esos mismos depositarios de la soberanía. Estatalizar la sociedad por medio de la ingeniería social forzando la máxima igualación ex post, constituía la almendra del paradigma que proveía de sentido su propia existencia como organización. Y así continuaría siendo hasta la catarsis doctrinal que supuso la llegada de Zapatero al poder. Hasta que la indigencia ideológica del grupo que con él tomó las riendas del partido hiciera de las urgencias tácticas el nuevo y único programa máximo. Hasta que la desigualdad ex ante y la privatización extensiva de todas y cada una de las parcelas del Estado ocuparan el altar de una nueva utopía retrógrada.

Micronacionalistas, sindicatos, grupos corporativos, oenegés y todo tipo de lobbies de presión integran la fuerza de choque en ese proceso de desamortización a la inversa que se está gestando desde su vacío teórico. Promover el asalto institucionalizado de las minorías organizadas a los Presupuestos y el posterior reparto excluyente del botín público como salvoconducto para eternizarse en La Moncloa, por esas treinta monedas ha vendido su jacobinismo centenario este PSOE de Zetapé. Dar el siguiente paso, lanzarse alegremente a la feudalización de la Hacienda –tal como les exige Maragall–, la escala previa a la demolición definitiva del Estado, no dejará de ser coherente con ese inmediatismo suicida que se esconde tras la sonrisa presidencial. A fin de cuentas, ya nos lo había advertido hace lustros Raimon Pelejero, el cantante de Játiva: “Quien pierde los orígenes, pierde la identidad”.

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Sábado, 01 de octubre de 2005

(ZP), Zapatero Pinocho (y fin)

De plato final, Zapatero nos sirve sobre la mesa patria su incondicional pasión por lo que desune a los españoles. Todo el espantoso ridículo del Parlamento Catalán, mejor dicho, de los diputados que culicobran de los sufridos compatriotas catalanes, asombra al resto de España. Cinco líderes políticos Maragall, Carod, Mas, Piqué, y el otro de cuyo nombre no soy capaz de acordarme, (sí, de esa formación política que se diluye poco a poco por propia inconsistencia y desajuste ideológico con la democracia), tratan de divertir un poco a los catalanes en este fenomenal circo mediático en que se ha convertido la política española. Pues resulta que Pinocho Presidente ha prometido, por un lado, a sus socios del Gobierno que lo que se vote en el Parlamento catalán será aceptado, y por otro, que las reformas que se aprobarán en el Parlamento español se ajustarán a la Constitución. Ambas cosas son contradictorias entre si. Por tanto se deduce sin género de dudas que miente a uno de los dos oídos que pretende agasajar. Y como considero a Pinocho Presidente cierto grado de inteligencia he de colegir que es consciente de su burda alteración de la verdad, osease, de su patente, cordial y exquisita falsedad. Carod Rovira, aragonés de pro, está convencido de que el Estatuto Catalán finalmente será aprobado tal y como díjolo Blas. No es que este caballerete quiera una Cataluña libre, es que quiere una España presa de sus propias ensoñaciones y de sus enfermizos desvaríos pseudo imperiales. Cataluña, querido Pepe, no se entiende sin España. Y vicetuerce. Lo demás, intentos exitosos cada fin de mes de seguir cobrando sustanciosos sueldos de aquellos ciudadanos que se han quedado sin casa, o de aquellos otros sobre los que usted ejerce una presión brutal para que hablen, piensen, respiren y vivan como su totalitarismo nacionalista le venga en gana. A más a más, con la ayuda inestimable del otro nacionalismo convergente ha cerrado de manera asfixiante y casi definitiva cualquier resquicio de libertad de pensamiento, pluralidad informativa, independencia (con perdón) de los colectivos sociales. Y como el Pisuerga sigue acariciando las nobles tierras vallisoletanas, vuelvo a mi historia inicial, a la de su amigo Pinocho, que es quien le permite esa insolencia, esa bisoñez tan paleta del nacionalismo agostado, que tan perjudicial ha sido, es y será para la convivencia de todos. ZP, JMA, FG, LCS y AS, siglas éstas que identifican a los presidentes del Gobierno de esta gran nación que parece morir y son también responsables de la situación a la que nos ha llevado un nacionalismo consentido, aprovechado y en muchas ocasiones injusto. Tantos años después de decidirnos como nación y ahora cualquier políticastro veleidoso puede jugar con nuestro futuro porque hay presidentes cuyas siglas son incapaces de conjugarse en beneficio de todos nosotros. Faltan vocales para jugar con ellas, con las siglas de nuestra historia reciente, faltan letras para encontrar las palabras que nos den las respuestas de porqué España nunca puede reconocerse así misma, de porqué sus políticos han de preocuparse más por que sus formaciones lleguen a fin de mes en vez de poner la mirada y las soluciones en esta España que se quema o se inunda, o se abraza o se mata, o se une o se divide. Zapatero Pinocho, si su formación no lo remedia, dará la puntilla final al toro de nuestro recuerdo. O puede suceder entonces, una vez más en nuestra historia, que el pueblo noble de la patria noble no lo consienta. Y en absoluta paz, apague la basura hertziana que aboba y aísla, y remedie, con la sapiencia de quinientos años de vida en común, este desaguisado al que un mentiroso con talante nos ha conducido.

Por: Antonio Fernandez Gonzalez | Politica | Comentarios (0) | Referencias (0)