Viernes, 25 de febrero de 2005
En la sesión celebrada en el Parlamento Catalán sobre el lamentable y vergonzoso desastre del Barrio del Carmelo de Barcelona, se ha puesto de manifiesto el verdadero rostro del catalanismo representado por CIU y el tripartito gobernante, a través de la intervención de los Sres. Mas y Maragall. En su intervención, el señor Maragall formuló una gravísima acusación contra el anterior Gobierno de CIU, en el sentido del cobro de un 3 por ciento de comisión por las obras del Carmelo. No se entiende que si es cierta y se poseen pruebas de ello, el señor Maragall no haya acudido directamente al Juzgado de Guardia para interponer la pertinente denuncia o que los Servicios Jurídicos de la Generalidad no formulasen la correspondiente querella. Pero si esta actitud es sorprendente, más lo es la respuesta del señor Mas, en el sentido de amenazar con el rechazo a la aprobación del Proyecto de Estatuto de Autonomía si el Presidente de la Generalidad no retira su acusación de corrupción. No la desmiente, como sería lo lógico, sino que acude al chantaje.
¿Pero que clase de políticos son estos individuos? Si uno condiciona su apoyo al futuro Estatuto y el otro se rinde a la amenaza y retira sus palabras, ¿cómo se permiten esta tomadura de pelo a los catalanes en general y a los perjudicados del Carmelo en particular, sin presentar ambos la dimisión inmediata? ¿A qué grado de desvergüenza han llegado? Mientras tanto los perjudicados son silenciados por los medios de comunicación catalanes, cómplices de este ataque a la libertad de expresión y de información por parte de la Generalidad y el Ayuntamiento de Barcelona., que no han asumido su responsabilidad política. Tan solo dos dimisiones de poca entidad. Con semejantes elementos, no nos sorprenderá que Cataluña, - esa Región tan española-, termine hundiéndose del todo.
Es indignante que personajes tan siniestros decidan la Política que ha de llevar el Sr. Presidente del Gobierno de España, que prefiere su apoyo al que le ha ofrecido de forma tan generosa el Partido Popular, del que se echa de menos una Oposición más dura y contundente. Pues ya es hora de que abandone su tibieza y deje de sacar constantemente las castañas del fuego a un Ejecutivo y a un Partido Socialista que responden con el desprecio, la deslealtad, el insulto y la tomadura de pelo no sólo a los dirigentes del P.P. sino también a su gran base social. Porque eso ya no es responsabilidad y sentido de estado, sino pura estupidez.
Por: Antonio Fernandez Gonzalez | Autonomias. | Comentarios (0) | Referencias (0)
Bítacora crítica sobre las actuaciones del Gobierno socialista de España.
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