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Sábado, 12 de marzo de 2005

LA MOSCA

Me gustaría saber qué mosca le ha picado a Alfredo Pérez Rubalcaba, uno de los políticos más inteligentes del Partido Socialista. Es agudo, trabajador, gran manipulador, montañés y madridista. Sus dos últimas cualidades me reconfortan. Ignoro qué mosca le ha picado últimamente, pero anda por ahí envenenado y confuso. El ex ministro de Felipe González siempre ha demostrado que tiene un concepto claro de lo que es y significa España. Ahora está en el despiste. Se ha enfrentado a1 presidente del Congreso de los Diputados -siempre con la ayuda de su gnomo particular, Diego López Garrido-, por su firmeza contra el uso de las lenguas autonómicas en la Cámara Baja, una concesión necia solicitada por los nacionalistas catalanes y vascos y no mal vista por el destartalado Zapatero. Ahora, después de la metedura de pata del presidente del Consejo de Estado, Rubio Llorente -que él mismo se ha apresurado a rectificar en menos de veinticuatro horas-, Rubalcaba le defiende, y acusa al Partido Popular de «armar barullo». Dos ministros, Bono y Sevilla, han despachado al atribulado presidente del Consejo de Estado con indiferente contundencia. «Quien no sepa lo que es España, que lo estudie», ha dicho José Bono. Peor que un insulto, pero el mejor remedio para aliviar la ignorancia del maduro nesciente. El único que ha salido a la palestra a defender a Rubio Llorente, Rubalcaba. ¿Qué mosca le ha picado a este hombre, antaño sensato y brillante?
O está fuera de sí por algo que desconozco, o se halla inmerso en una estrategia demoledora. Zapatero no mueve un dedo sin que Rubalcaba

se lo autorice. Pero Rubalcaba siempre está en segundo plano. ¿Pudiera suceder que todas las tonterías que está protagonizando el presidente del Gobierno estuvieran impulsadas por Rubalcaba con fines inconfesables? Resulta más que sospechoso que una inteligencia como la de Pérez Rubalcaba sostenga el gamberrismo político que preside Rodríguez Zapatero. Se puede caer en la insensatez gobernando, se pueden hacer tonterías gobemando, se pueden rozar límites intocables gobemando e incluso pueden ser superados esos límites gobernando. Se puede hacer el ridículo gobemando, se puede alcanzar la máxima cota de confusión gobernando y se puede gobernar con personas que no tienen ni la más mínima preparación para formar parte de un Gobierno. Incluso se puede gobernar siendo un incompetente. Todas esas opciones y posibilidades se reúnen en torno a Zapatero. Pero no se explica que una inteligencia lucida y lúcida se mueva por detrás del desastre. El Rubalcaba que yo conozco, o conocía, hubiera apoyado sin reservas al presidente del Congreso de los Diputados, que no ha hecho otra cosa que aplicar la más elemental sensatez en la negación de un chantaje inaceptable. El Rubalcaba que yo conozco, o conocía, habría desautorizado inmediatamente al presidente del Consejo de Estado, por «muy de los nuestros» que sea o fuera. El Rubalcaba que yo conozco, o conocía, no se tomaba a broma la realidad histórica de España. ¿Qué mosca le habrá picado? Y si no ha existido picadura, ¿qué pretende? Porque de tonto no tiene un pelo.

Por: Antonio Fernandez Gonzalez | Politica | Comentarios (0) | Referencias (0)

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