Martes, 15 de marzo de 2005
Esa “sal de la infamia” a cuyo olvido evocaba Zapatero en el Comité Federal de su Partido y que no tenía mas objeto que, mezclado con el recuento de los nulos logros en un año de gobierno, cargar contra su antecesor y contra el Partido que tiene en la oposición, sin duda merecerá respuestas políticas y periodísticas muchísimo mas autorizadas y convincentes que las de un modesto españolito de a pié.
Modestia, sin embargo, que no me impide corresponder en el sentido de que, yo y como yo otros muchos, realmente si que nos sentimos rociados por un salero infamante. Y empezamos a sentirnos rociados por un salero infamante cuando, hace poco mas de un año, en la manifestación-trampa de Barcelona, fuimos literalmente agredidos verbal y físicamente por los “pacifistas” de la Plataforma Aturem la guerra orquestados por quien ya sabemos. Y nos sentimos rociados por un salero infamante cuando, preventivamente, fuimos alertados para no hacer ostentación de presencia en las sedes de Distrito, habida cuenta de la que nos tenían montada en la Central del Partido los mismo pacifistas u otros tan pacifistas como ellos pero, en definitiva, aleccionados por iguales intereses. Y nos sentimos rociados por un salero infamante cuando, en el ejercicio de nuestras labores de Apoderados o Interventores de Partido, teníamos que oírnos en los Colegios Electorales aquello de “fill de puta; assessi” con total beneplácito de quienes, por el resto de Partidos, efectuaban la misma función. Y nos hemos sentido rociados durante un año - ahora ya no como militantes de un determinado Partido sin, simplemente, como ciudadanos – por una acción de Gobierno a la deriva que arrancó con la vergonzosa y humillante retirada de las tropas de Irak, incluso en flagrante incumplimiento de lo manifestado en investidura, para llegar a día de hoy con el nombramiento de un Alto Comisionado para las Víctimas del Terrorismo mas del lado de los verdugos que de las propias víctimas y con un Presidente del Consejo de Estado proclive a las “comunidades nacionales”, amén de una complicidad con los nacionalistas para que la Cámara Baja se convierta en una especie de Torre de Babel desautorizando, en ese sentido, al Presidente de la misma.
Ah, solo un detalle. Nada que objetar al bosque de los ausentes pero, si hablamos de “ausencias”, faltarían unos novecientos cipreses. Y ya que hablamos de bosques, ¿conocerá Zapatero, por un casual, el bosque de Oma y la grandeza escultórica y pictórica del maestro Agustín Ibarrola cuando los terroristas no se lo destrozan?.
Por: Antonio Fernandez Gonzalez | Politica | Comentarios (0) | Referencias (0)
Bítacora crítica sobre las actuaciones del Gobierno socialista de España.
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