Miércoles, 30 de marzo de 2005
Además de malvados, que los hay, en la cúpula del PSOE actual abundan bastante los simples, en ocasiones decididamente tontos. Bien es cierto que no sabemos si la torpeza proviene de los nervios o los nervios de la torpeza. Desde Ferraz nos han suministrado la ocasión de quedarnos con la boca abierta, peligroso pórtico para las moscas, a las que tenemos desde el 11-M instaladas detrás de la oreja. No sólo el PSOE tuvo en sus filas a un terrorista, sino que uno de sus dirigentes, el que se ha estado entrevistando con el lugarteniente de Lamari, el asturiano Fernando Huarte, es colaborador del CNI. Las crípticas palabras de Blanquito –"el PP sabía los motivos de las visitas de Huarte a la prisión"– sólo le han servido para quedar retratado como el que tiene algo que tapar.
Máxime teniendo en cuenta las insinuaciones del secretario de Organización sociata el 12-M, cuando aseguró que había datos que corroboraban la pista islamista. Blanquito debería pedir él mismo declarar ante la Comisión del 11-M sobre la información que el colaborador del CNI habría transmitido de forma subrepticia e ilegal para engañar al Gobierno y manipular a la opinión pública, a fin de ganar unas elecciones que tenían perdidas. Lo que bien podría ser el comienzo de una apasionante novela de espionaje, misterio y traición no es más que un fragmento, una de las pequeñas historias que aletearon sobre la tragedia de aquel día de infamia. Con doscientos muertos y un dramático cambio de Ejecutivo de por medio, encerrarse en jeroglíficos es una auténtica losa que le costará mucho levantar.
Por supuesto, esta convicción de que el Partido Socialista oculta algo, está siendo protegida por el bombo de Polanco y la Orquesta y Coros de RTVE, Telecinco y demás medios afines. La estrategia de desinformación está, en cambio, demasiado clara. Y no le hace ningún bien a Zapatero, que se supone que es el Jefe del Gobierno de todos los españoles. Es posible que a Blanquito le gustaran mucho de niño los parches y eso de luego salga el sol por Antequera, pero es muy difícil que, a estas alturas, nos convenza fácilmente con nuevos faroles o denigrando las trascendentales informaciones de los últimos días como meros "conejos que el PP se saca de la chistera".
Ahora bien, en la Comisión puede intentarlo. Pero de esta forma los socialistas sólo delatan su escaso interés –por decirlo suavemente– por conocer quien fue el cerebro y cómo se cocinó aquella matanza.
Por: Antonio Fernandez Gonzalez | Politica | Comentarios (0) | Referencias (0)
Bítacora crítica sobre las actuaciones del Gobierno socialista de España.
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