Miércoles, 08 de junio de 2005
YO creo que lo que le sucede a Zapatero es que ha llegado a la presidencia del Gobierno con demasiada facilidad. Sólo ha tenido que aliarse con lo más radical e indeseable de la política, y dar a los socios poco a poco lo que le van pidiendo. Desde entonces, padece el síndrome de la facilidad. Presidente accidental o presidente ferroviario, presidente de pancarta y «Ser», ahora imagina que todo el monte es orégano. Se asoma a los montes de León, y le dice a Sonsoles: «¿Lo ves? Todo es orégano».
Ha visto Zapatero el buen éxito tan fácil que ha llegado al punto de aspirar a grandes ambiciones y a algunos imposibles. Quiere ser el Pacificador de la lucha contra el Terrorismo, y ha comprendido que la mejor manera de apaciguar a los nacionalistas violentos es ir cediendo galantemente ante los nacionalistas pacíficos y negociar con los otros sin perder las buenas maneras. Tan pronto como los nacionalistas pacíficos tengan todas las nueces en el saco, ya no es necesario que los violentos agiten el árbol. Los muertos al hoyo, los vivos al bollo, y, como dice Puigcercós, la política no se hace para los muertos sino para los vivos. Cuando el vivo estorba, se le da matarile y ya no necesita ninguna política.
Cuando Puigcercós dijo eso de los muertos y los vivos no estaba pensando en el abuelo de Rodríguez Zapatero, aquél que fusilaron los nacionales, que parece el único abuelo que mataron en la Guerra Civil, cuando la verdad es que estos páramos están llenos de nietos que perdieron a su abuelo en un lado o en el otro. Pero es también empeño de Zapatero el ganar la batalla del Ebro y darle la vuelta al parte famoso del «derrotado y cautivo el Ejército rojo», etc. Hay que escribir otro parte de final de la guerra que empiece diciendo: «Derrotadas y aniquiladas las fuerzas políticas de Franco y de Aznar», etc. Y si se pone tonta la derechona, se le entrega a Rubalcaba para que la remate de un discurso y un par de pancartas, y a Pilar Manjón para que se ponga a plañir por los muertos de Iraq.
Zapatero anda ocupado ahora en triunfar en Galicia, porque le falta la alhaja del BNG en su estuche separatista. Fraga se ve obligado a luchar allí con el ímpetu del obispo Gelmírez, uno contra todos, porque otra ambición de Zapatero es la de poder decir que ha dejado aislado al PP, es decir, sin comunistas, sin verdes, sin esquerros republicanos, sin batasunos, sin separatistas de cualquier pelaje y sin etarras. Bueno, pues estupendo. Lo último que se le ha ocurrido a Zapatero es cargar sobre el PP la responsabilidad del 11-M, y ha mandado a la Comisión parlamentaria que diga en sus conclusiones que todo fue imprevisión del Gobierno de Aznar, y luego mentiras sobre mentiras para tapar esa responsabilidad.
Zapatero quiere cargarse a Bush, exaltar a Fidel Castro, castigar a Blair, capitanear Europa con Chirac y Schröder de edecanes, someter a obediencia al Papa y celebrar el centenario del Quijote con una ministra fraila y el idioma lleno de anglicanismos. Tóquese usted el níspero, don Baldomero.
Por: Antonio Fernandez Gonzalez | Politica | Comentarios (0) | Referencias (0)
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