Sábado, 01 de octubre de 2005
De plato final, Zapatero nos sirve sobre la mesa patria su incondicional pasión por lo que desune a los españoles. Todo el espantoso ridículo del Parlamento Catalán, mejor dicho, de los diputados que culicobran de los sufridos compatriotas catalanes, asombra al resto de España. Cinco líderes políticos Maragall, Carod, Mas, Piqué, y el otro de cuyo nombre no soy capaz de acordarme, (sí, de esa formación política que se diluye poco a poco por propia inconsistencia y desajuste ideológico con la democracia), tratan de divertir un poco a los catalanes en este fenomenal circo mediático en que se ha convertido la política española. Pues resulta que Pinocho Presidente ha prometido, por un lado, a sus socios del Gobierno que lo que se vote en el Parlamento catalán será aceptado, y por otro, que las reformas que se aprobarán en el Parlamento español se ajustarán a la Constitución. Ambas cosas son contradictorias entre si. Por tanto se deduce sin género de dudas que miente a uno de los dos oídos que pretende agasajar. Y como considero a Pinocho Presidente cierto grado de inteligencia he de colegir que es consciente de su burda alteración de la verdad, osease, de su patente, cordial y exquisita falsedad. Carod Rovira, aragonés de pro, está convencido de que el Estatuto Catalán finalmente será aprobado tal y como díjolo Blas. No es que este caballerete quiera una Cataluña libre, es que quiere una España presa de sus propias ensoñaciones y de sus enfermizos desvaríos pseudo imperiales. Cataluña, querido Pepe, no se entiende sin España. Y vicetuerce. Lo demás, intentos exitosos cada fin de mes de seguir cobrando sustanciosos sueldos de aquellos ciudadanos que se han quedado sin casa, o de aquellos otros sobre los que usted ejerce una presión brutal para que hablen, piensen, respiren y vivan como su totalitarismo nacionalista le venga en gana. A más a más, con la ayuda inestimable del otro nacionalismo convergente ha cerrado de manera asfixiante y casi definitiva cualquier resquicio de libertad de pensamiento, pluralidad informativa, independencia (con perdón) de los colectivos sociales. Y como el Pisuerga sigue acariciando las nobles tierras vallisoletanas, vuelvo a mi historia inicial, a la de su amigo Pinocho, que es quien le permite esa insolencia, esa bisoñez tan paleta del nacionalismo agostado, que tan perjudicial ha sido, es y será para la convivencia de todos. ZP, JMA, FG, LCS y AS, siglas éstas que identifican a los presidentes del Gobierno de esta gran nación que parece morir y son también responsables de la situación a la que nos ha llevado un nacionalismo consentido, aprovechado y en muchas ocasiones injusto. Tantos años después de decidirnos como nación y ahora cualquier políticastro veleidoso puede jugar con nuestro futuro porque hay presidentes cuyas siglas son incapaces de conjugarse en beneficio de todos nosotros. Faltan vocales para jugar con ellas, con las siglas de nuestra historia reciente, faltan letras para encontrar las palabras que nos den las respuestas de porqué España nunca puede reconocerse así misma, de porqué sus políticos han de preocuparse más por que sus formaciones lleguen a fin de mes en vez de poner la mirada y las soluciones en esta España que se quema o se inunda, o se abraza o se mata, o se une o se divide. Zapatero Pinocho, si su formación no lo remedia, dará la puntilla final al toro de nuestro recuerdo. O puede suceder entonces, una vez más en nuestra historia, que el pueblo noble de la patria noble no lo consienta. Y en absoluta paz, apague la basura hertziana que aboba y aísla, y remedie, con la sapiencia de quinientos años de vida en común, este desaguisado al que un mentiroso con talante nos ha conducido.
Por: Antonio Fernandez Gonzalez | Politica | Comentarios (0) | Referencias (0)
Bítacora crítica sobre las actuaciones del Gobierno socialista de España.
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