Martes, 18 de octubre de 2005
A Francisco Vázquez, alcalde de La Coruña, leer el preámbulo del Estatuto le ha producido "urticaria", pero su experiencia es compartida por casi la totalidad de los que han leído ese texto osado, cuya redacción es más cercana a un canto nacionalista que un a texto jurídico, de verbo imprudente y de contenidos desafiantes, insolidarios y de dudosa constitucionalidad.
Pasada la euforia inicial de aquella masiva votación de apoyo al nuevo Estatuto en el Parlamento de Cataluña, ahora todos los que participaron en aquella "fiesta" están descubriendo que el Estatuto era un cóctel demasiado fuerte, que se sube a la cabeza y que provoca una terrible resaca.
Todos los que bebieron la pócima están sufriendo sus efectos: Zapatero ha perdido el blindaje popular y comienza a desgastarse; el PSOE está dividido, con muchos de sus militantes acusando a Zapatero de haber unido su destino a la estrella equivocada y reclamando un escarmiento a Maragall que le haga entender que los socialistas son gente solidaria y respetuosa con la Constitución; el propio Maragall debilitándose ante su partido, ante la opinión pública española, la catalana y ante sus insaciables socios de gobierno; y una ERC que se siente maniatada, con un empresariado catalán que no parece dispuesto a soportar aventaras políticas que pongan en peligro las ventas.
Pero el mayor perjudicado ha sido, sin duda, la Generalitat catalana, un gobierno al que el Estatuto ha aportado una dura imagen de trasnochado intervencionismo, cercano a posturas estatalistas ya superadas y dejadas de lado en las democracias más avanzadas del mundo.
La tesis popularizada por Josef Piqué, líder de la derecha catalana, de que el Estatuto permite a la Generalitat hasta regular el ocio privado de los ciudadanos, contribuye a propagar la imagen autoritaria e intervencionista del documento.
El Estatuto comienza a ser considerado como una "patata caliente", cobre todo por las empresarios catalanes, que, ante el alboroto, ven en peligro sus negocios y reclaman el necesario silencio y discreción para que el dinero fluya.
Por: Antonio Fernandez Gonzalez | Autonomias. | Comentarios (3) | Referencias (0)
La culpa la tiene Zapatero que ha permitido tal diparate y que tanto su gobieirno como el Catalan estan vinculados a unos partidos que son antiespañoles y poe eso es una verguenza el que se haya producido un pacto tan disparatado
jante | 18-10-2005 19:14:07
Desde luego que el Gobierno, con Zapatero a la cabeza,se ha lucido a base de bien con este asunto. El verdadero problema, el abismo que se vislumbra en un futuro no muy lejano, es qué ocurriría si, como parece, Zapatero sigue sin dar su brazo a torcer, y por esa mala costumbre que tiene el pueblo de echar del poder a quien le toca sus partes demasiado impunemente, coge el PP y gana las próximas elecciones así, sin haberse renovado nada, con el mismo plantel e idéntico discurso con los que,seamos francos, nos tortura sin piedad desde el 11M.
Creo sinceramente que todavía ningún analista político de postín ha tenido en cuenta la verdadera tesitura en que nos encontraremos si Zapatero no rectifica: elegir nuestro próximo Gobierno entre las opciones de un inepto incapaz de rectificar su condescendencia a los nacionalismos periféricos, o un partido cuyos principales o más visibles dirigentes, provocaron el mayor escándalo de nuestra democracia con sus mentiras, aún hoy día vivitas y coleando, sobre el 11M y la Guerra de Iraq.
A mí, personalmente, la situación me produce auténtico pavor.
mendez | 18-10-2005 19:15:32
Hay que ser muy progre, progre sin remedio, de lectura diaria de la Pravda polanquil, para todavía, a estas alturas, seguir repitiendo las monsergas progres sobre Iraq. Hubo una mentira, un hecho que no fue y se dijo indubitablemente que había sido: la invención del terrorista suicida de la SER.
Y hubo una insólita entrega en tiempo real de todos los datos conocidos sobre el atentado. Hasta que el nuevo gobierno tomó el poder y decidió que todo estaba claro. Era de esperar que obrara así, naturalmente. El PSOE -con la complacida aprobación de sus forofos- tampoco investigó el atentado islamista que, en 1985, se llevó la vida de dieciocho y dejó decenas de heridos en el restaurante el Descanso, de Madrid. Posiblemente porque ya entonces, hace veinte años, sabían que la culpa era de Aznar.
Y hubo un presidente del gobierno, el mejor de la historia de España, que se degañitó repitiendo en su literalidad lo que las Resoluciones del Consejo de Seguridad decían sobre Iraq. Esas Resoluciones cuya ignorancia permite a los progres seguir con la monserga. Seguir repitiendo las gracietas de los guiñoles de Polanco como si fueran información.
Y no, no es un escándalo que más de la mitad de los votantes decidieran votar a Al Qaeda (como nos informó el subvencionado Gran Wyoming) Es sólo una demostración del poderío de nuestro Citizen Kane, capaz de conseguir que todos los tontos progres del país gritaran ¡mentira, mentira! cuando se leía lo que el Consejo de Seguridad venía repitiendo desde el armisticio del 91.
Miguel Garcia | 18-10-2005 19:17:02
Bítacora crítica sobre las actuaciones del Gobierno socialista de España.
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